Matias

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Creer o reventar


                                               EL SONAMBULISMO

 
El sonambulismo ha sido uno de los temas más estudiados por los psiquiatras de todo el mundo. A pesar de los sesudos análisis que se han hecho a través de los años, sólo se puede afirmar que se trata de un fenómeno producido principalmente por la privación del sueño, el estrés, los estados febriles y el consumo de alcohol.

- El sonambulismo es por sobre todas las cosas – dice el psiquiatra  estadounidense Robin Smith – alguien que parece despierto, pero sigue dormido.

Me atrevo a decir que esta sea, tal vez, la más vacía y estúpida reflexión que se haya registrado hasta el momento sobre el tema.
A pesar de que existen tratamientos farmacológicamente eficaces para contrarrestar esta enfermedad, no se puede llegar a una conclusión verdadera sobre este extraño accionar humano, que lo lleva, por ejemplo, a levantarse de la cama y saltar por la ventana creyendo que hay un incendio, o a hablar en idiomas que desconoce, como le pasaba a un amigo mío que en sus ataques de sonambulismo hablaba en un perfecto francés, sin entender ni una palabra del idioma.
Según doctores especializados en este tema, como el doctor rosarino, Leopoldo Villegas, cuando un niño sufre de sonambulismo no es tan preocupante, ya que es un trastorno que no suele tener mayores consecuencias y que se ausenta con la edad.

- El sonambulismo en los niños – me contaba Leopoldo una tarde en su despacho – no es nada preocupante, desaparecerá como la fiebre o la varicela. Puede  suceder que un niño se siente en la cama con los ojos bien abiertos y con una expresión de éxtasis o alegría extrema y empiece a correr como loco, en ese caso es conveniente para la madre, o padre, tratar de que con pequeños sacudones el niño vuelva a la realidad. Si el niño una vez despierto se calma y no recuerda lo sucedido, usted sabrá que su hijo sufre de sonambulismo. En cambio si no se calma y sabe lo que está haciendo, será evidente que el niño se despertó con ganas de hinchar las pelotas.

El doctor Villegas siempre fue muy elocuente en sus explicaciones.
Robin Smith dice en otro de sus libros que “un niño sonámbulo es como un adulto sonámbulo, sólo que tiene menos años”. Esta nueva reflexión nos confirma la poca aceptación que tuvieron sus libros a comienzo del siglo pasado.
El verdadero problema es cuando el sonambulismo es sufrido por personas mayores, es decir de la adolescencia en adelante. En estos casos es conveniente concurrir cuanto antes al médico.
Sin embargo, suele ocurrir que el sonambulismo en una persona empieza a producirse de manera imperceptible, obviamente para la misma, pero también para las personas cercanas, porque suele comenzar con pequeños actos inconscientes, como determinados movimientos físicos al estar acostados o como dije antes, hablar sin sentido ni razón. Estos actos suelen convertirse en situaciones peligrosas si no son tratados a tiempo.
El mismo Leopoldo Villegas me contó episodios que terminaron en desgracias o situaciones curiosas debido al sonambulismo.
A continuación les ofrezco un caso que llamó poderosamente mi atención.

Rubén Parodi llegó un domingo al estadio del club Huracán de Los Quirquinchos un par de horas antes de que comience el partido, como lo hacía siempre. Nadie notó nada extraño en su accionar, se lo veía un poco ansioso e inquieto, pero parecía normal ya que era un partido decisivo.
Ese domingo Rubén había sido relevado al banco de los suplentes. Según comentaron después quienes lo acompañaron en el banco, Rubén estaba  raramente callado, con la mirada perdida, no era el mismo de siempre, ese que insultaba, arengaba y bromeaba cada vez que le tocaba ir al banco. Siguió así hasta que el técnico lo mando a calentar junto con el negro Marcheta. En ese momento, mientras corría y hacia los ejercicios de calentamiento, cuenta Marcheta que Rubén empezó a decir cosas sin sentido, a desvariar: – ¡De qué sirve el conocimiento si todos nos vamos a morir, ¿decime, de qué sirve?! La cara y la expresión de Rubén mientras decía estas cosas no me las voy a olvidar mientras viva, recordaba Marcheta al día siguiente.
Finalmente faltando cinco minutos para que termine el partido, Rubén entró a la cancha y se quedó parado afuera del área, sin realizar ningún movimiento. Los compañeros, los rivales, y todos en el estadio lo miraban sin entender, estaba duro, clavado en el césped, como en pausa.
De pronto vino un balón despejado por el líbero de Huracán y le pega justo en el pecho. En ese momento Rubén deja su estado de pausa, se da vuelta, y antes de que la pelota toque el piso le hace un sombrerito al defensor que lo marcaba, ante la salida de otro defensor le propina un nuevo sombrero y ante la mirada sorprendida de todo el estadio lanza una tijereta en el aire, pegándole de lleno al esférico, que va a parar justo en la intersección del palo y el travesaño. Sin dudas uno de los mejores goles que se ha visto en la historia del club. Luego de los festejos, el partido termina y gracias a ese gol Huracán logra acceder a la final del torneo. Rubén Parodi fue ovacionado por todo el estadio.
Pero recién a la noche, cuando el equipo se reúne a comer el asado característico después de cada partido en la sede del club, más precisamente en el momento que todos los compañeros, dirigente y los hinchas más fanáticos del club lo levantan por el aire, debido a su gol, es cuando Rubén Parodi se despierta abruptamente, asustado y sin entender nada.

- Costó largo rato comprender qué pasaba – decía el presidente del club – al principio pensamos que nos estaba haciendo una broma, ¿Cómo no iba a saber lo que había ocurrido? Pero después de un rato nos dimos cuenta de que nos hablaba en serio. No se acordaba de nada. Estaba asustado, nosotros también, y respiraba con cierta dificultad. Después, cuando se calmó, nos contó que  solía sufrir ataques de sonambulismo.

Finalmente se comprobó que Rubén Parodi había estado todo el día sonámbulo. Jugó el partido y metió ese golazo bajo un estado de ensueño prolongado como nunca se había conocido hasta ese momento.
Al día siguiente todos miraron el partido nuevamente por el canal del pueblo, para observar ese gol increíble desde distintos ángulos.
Pero lo que sorprendió fue la nota que le hizo el periodista del canal a Rubén, apenas terminado el partido. Éste le preguntó por el gol, y Rubén Parodi dijo:

- Es uno de esos goles que uno hace en sus sueños.  

 

 

2 comentarios:

Maria Jose Borsini dijo...

puedo dar fe de esta "loca manía" de andar por las noches deambulando por la casa haciendo cosas sin sentido tales como: sentarse en el sillón a mirar tele con la TV apagada, utilizar las patas de la mesa de madera como pizarrón y llenarla de garabatos de tiza o aparecer tipo tres de la madrugada vestida, con el cepillo de diente en la boca y cámara fotográfica en mano como lista para partir....no se a dónde???? pero bueno, sino consultenle a mis hermanos otras de mis piruetas nocturnas que comunmente conocemos como SONAMBULISMO....

Matias Del Federico dijo...

Te creo Jose! Y por lo que leo que te pasa, creo que me quedé corto con el relato!!