Matias

Matias

BAJO TERAPIA



                                    
                                                  TOQUE  INICIAL

 
Después del estreno de Bajo Terapia, se me vino a la cabeza la imagen de un jugador de futbol dando el toque inicial para que comience el partido. Esa imagen me resultó una parábola del inicio de mi juego. No pongo la palabra carrera porque no pretendo correr hacia ningún lado y porque el destino del escritor y dramaturgo es demasiado complejo e inestable como para analizarlo de ese modo. El partido comenzó auspicioso…

Como los espectadores no sabían que era el autor (en el programa de mano  está mi foto, pero seamos sinceros, casi nadie le presta atención al autor) pude deambular por distintos rincones de la sala observando la obra y también las reacciones de los espectadores.

Bajo Terapia tiene dos desafíos: lograr que haya risas con temáticas y situaciones cotidianas que en la vida real pueden llegar a atormentarnos,  y sorprender con un quiebre que revitalice la historia y demuestre el verdadero motivo de la sesión terapéutica.

Los dos desafíos, al menos por ahora, parecen funcionar.

Es indescriptible el placer de sentir que el humor es efectivo (gracias a la interpretación de los actores, por supuesto). Porque no dejaba de ser angustiante para mí, el hecho de que existía la posibilidad de que termine siendo una comedia sin risas,  que sería algo así como un partido de futbol sin goles, o el sexo sin orgasmo.

En algunas funciones escuché frases de espectadores: “Esa soy yo”,  “A mí me pasa lo mismo”, cuando alguno de los personajes decía un determinado dialogo y fue también muy movilizador para mí.

Como dramaturgo seguramente tengo puntos que mejorar,  como la búsqueda de estructuras más elaboradas y también mayor profundización en el armado de los personajes. Cuestiones a tener en cuenta para mis siguientes obras.

En pocos días se lanza el CONTAR 2, concurso importante para que los dramaturgos nacionales puedan mostrar sus trabajos y tener la posibilidad de aumentar el caudal de obras Argentinas en lo que se llama circuito comercial (curioso el nombre de “comercial”, como si las distintas obras y espectáculos que se llevan a cabo en los demás teatros del país no tuvieran la intención de ser comercializados)

Sin caer en patriotismos extremistas, ojalá la participación de autores nacionales en calle corrientes sea cada vez más significativa y logre estabilizar la balanza inclinada desde hace años a proyectos de autores extranjeros.

El toque inicial ya fue dado.
Ahora solo resta la llegada de más jugadores.

 


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