Matias

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COTIDIANAS



                                          CARTA A SANTA CLAUS

 
Querido Papá Noel…

Antes que nada quería hacerte una observación. Entiendo que tu atuendo surge de la publicidad de una gaseosa muy importante cuyo nombre termina en “cola” y no te es posible desprenderte de esos colores que para mí son nefastos (soy hincha de Boca así que el rojo y blanco sabés donde te lo podes meter ¿no?), pero no es necesario que te abrigues tanto ni que te dejes esa barba hasta el ombligo porque acá es verano. Quizás estás tan apurado yendo de un lado al otro del mundo que no te diste cuenta. Para colmo de males, por estos pagos sudamericanos la cosa con el clima viene complicada. Habrás escuchado que nos estamos acercando a la era tropical en Argentina. Por eso, cariñosamente, te sugiero hacer tus repartos en musculosa o a lo sumo manga corta. Ya sé, vos seguramente te estarás preguntando por qué mierda entonces comemos lechón, turrones y confites ideales para el clima invernal si en este país en Navidad hace treinta grados a la sombra. Quedate tranquilo que yo también me hago esa pregunta y por ahora no obtengo respuestas.

Tengo una duda que me viene siguiendo desde hace años. ¿Por dónde carajo entras a las casas? Porque note que, sobre todo en las casas modernas, ya no hay chimeneas. Le he dado vueltas al asunto y sigo desorientado. Por las dudas dejo abierta la ventana de mi habitación para ahorrarte el trabajo de tener que buscar un hueco por donde meterte.

Otra cosa, ¿con qué nombre tengo que llamarte? Porque cuando yo era chico y vos venías dando campanadas, mi vieja me decía: “Ahí viene el niñito Dios”. Recuerdo que me causaba un poco de contrariedad. Porque te veía alto y con una zapán considerable y yo pensaba que si eso era un niño yo debía ser una especie de subnormal sin desarrollo. Aclarame esta duda, por favor.

En cuanto a los regalos quería decirte que de la bicicleta con rueditas para mi sobrino y los escarpines para los mellicitos me ocupo yo. Para este año tengo algunos encargos más complejos. Para que veas mi buena predisposición no son regalos para mí. Estoy pensando en el prójimo.

Me gustaría que les regales a los presidentes de los países potencias del mundo (no hace falta que te diga a qué países me refiero, vos sabés quienes son, no te hagas el gil) un globo terráqueo gigante con una inscripción bien legible que diga “tratar con cuidado, es frágil” así  tienen la obligación de cuidar en serio el medio ambiente y se dejan de joder. A vos seguro te hacen caso, porque si esperamos que escuchen a los miembros de la ONU lo más probable es que nos quedemos sin agua para consumir y desbastados por las tormentas.

¿Te jodo mucho si te encargo que les pidas a las compañías de electricidad, un listado de cosas que necesiten así nos ahorramos el fastidio de cada verano por los cortes de luz cada vez que una paloma estornuda?

Ya que estoy con pedidos importantes me gustaría que les quites las armas y demás artefactos bélicos a todos aquellos a los que hace años les venís regalando estas atrocidades. Por supuesto, si es que son regalos tuyos, porque a lo mejor son regalos de Reyes Magos. De ser así, te ruego que me lo informes, porque ni mierda les dejo agua para los camellos el próximo seis de enero.

Te agradecería que hagas el máximo esfuerzo por cumplir estos deseos de Navidad.
Y una última cosita… lo de “Noche de Paz”, fue un chiste tuyo ¿no?
   
 
 

6 comentarios:

Silvia Brugnoni dijo...

Felicitaciones esta barbaro....me sacas sonrisas con nostalgia Matias...

Matias Del Federico dijo...

Gracias Silvia!

Eduardo Luzzi dijo...

Te propongo que consigamos las firmas necesarias para que el proyecto y el pedido se transforme en universal ...
Muy bueno

Matias Del Federico dijo...

Es verdad Lalo. Es la forma para que la queja se transforme en protesta.

estefania rodriguez dijo...

Excelente!!!

Matias Del Federico dijo...

Gracias Estefania!