Matias

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COTIDIANAS


                                 LOS CELOS EN EL SIGLO XXI

 
Me acuerdo que yo leía, en mi adolescencia, un relato de Roberto Arlt llamado: “Causa y sin razón de los celos”, y creía con absoluta seguridad que estaba frente a un texto que me podía ahorrar disgustos a futuro y pensando en mis relaciones amorosas.

Dentro de las distintas reflexiones que mencionaba Arlt en ese relato, había una que me atormentaba cada vez que comenzaba a salir con una chica: “El hombre, cela casi siempre a la mujer que no conoce, que no ha estudiado, y que es superior intelectualmente a él”. 

A los dieciséis años,  y con mi primer metejón de enamorado, esa frase me acribillaba los nervios. Porque era un celoso empedernido y por ende, según mi escritor favorito de aquella época, lo era porque yo no conocía a mi novia y me superaba en intelecto. ¡Chupate esa mandarina!

Ojo, era un celoso empedernido pero silencioso. No realizaba reproches. No controlaba horarios. Ni medía la distancia que había entre el último hilito de pollera y la rodilla. Los celos me carcomían por dentro. Era una lucha feroz por ocultarlos y también por superarlos.

También en aquella época comencé a pensar en la inutilidad del escritor. Yo adoraba a Roberto Arlt. Creía firmemente en sus reflexiones, leía sus razones para no ser celoso e intentaba seguirlas a rajatabla, y sin embargo cada vez que mi novia se reunía en la casa de algún amigo, yo me retorcía de los celos. Más de una vez estuve a punto de tirar a la basura la edición completa del escritor. Con el tiempo entendí que no hay soluciones mágicas para aprender a vivir en armonía, ni escritor que te de recetas milagrosas de comportamiento. Es una experiencia personal que tenés que atravesar.

Mi pregunta es ¿qué hubiese pasado con mis celos, si hoy tuviese dieciséis años, anduviera con mi primer metejón de enamorado y toda la actual tecnología?
De solo pensarlo, me agobia…

Porque hay que decirlo sin rodeos: a los impulsores de las nuevas tecnologías  les importan un carajo los celosos. Sino, jamás hubiesen inventado la doble tilde del WhatsApp, por poner sólo un ejemplo.

En esencia, el celoso de este siglo es igual al del que pasó.  Pero estos “adelantos” tecnológicos son leña inflamable para el fuego de la desconfianza moderna.

¡¿Dónde estabas?!” Es una pregunta que quedó casi fuera de época, o demasiado sencilla de responder. Hoy, el celoso tiene a su alcance preguntas más minuciosas e incisivas para hacer: “¡¿Con quién mierda te mandabas WhatsApp a las cuatro y media de la madrugada, infeliz?!” O “¡¿Quién es esa trola que te puso me gusta a la foto que subiste al Facebook?!

El inventor del WahtsApp no se detuvo a pensar cómo iba a impactar en la cabeza de una persona celosa ver que su pareja está “en línea” pero no se conecta con ella.
La semana pasada, sentado en un bar de la calle corrientes, en Buenos Aires, escuché ésta conversación entre una pareja:

ELLA: ¿Qué tal anoche?

EL: Bien…

ELLA: ¿Qué hicieron?

EL: Nada, lo de siempre, charlamos un rato al pedo… (Se pone a mirar su celular. Ella hace un gesto de fastidio.)

ELLA: ¿Te aburriste, entonces?

EL: ¿Qué?...

ELLA: Digo, si te aburriste… ¡¿Podés dejar un segundo el celular y escucharme cuando te estoy hablando?!

EL: Te escucho, ¿qué pasa?

ELLA: Se ve que no te divertías mucho, porque estabas conectado al WhatsApp a las tres de la mañana y después a las cuatro y cuarto.

EL: (Totalmente desorientado) ¿Qué decís?

ELLA: No entiendo. Querés ir con tus amigos pero después te la pasas en WhatsApp toda la noche. ¿Cómo es la cosa? Conmigo no hablabas.

(La situación se pone tensa. Yo no saco mis ojos de EL, hago fuerzas para que no conteste una boludez. Que tenga un buen motivo. Lo necesita en ese momento, pero no sé si se da cuenta del estado celoso de ELLA, todavía está algo disperso con su celular. Aclaro que me pongo en su lugar, no porque sea hombre sino porque intuyo que es inocente.)

EL: ¿Anoche yo estaba conectado a esa hora?

(Error, nunca se hace una pregunta para responder a otra pregunta. Levanta sospechas.)

ELLA: Sí, y estuviste un buen rato. ¿Con quién hablabas?

El: No sé, no me acuerdo…

(No, querido, no es momento de la amnesia.)

ELLA: ¡¿Vos te pensas que yo soy estúpida?!!! Si no me decís con quién hablabas, se terminó.

EL: No grités, que nos pueden escuchar. (El me mira y seguramente se percata de que estoy escuchando. Trato de disimular y me pongo a revisar mi teléfono.) Pará que me fijo en el WhatsApp, porque de verdad no me acuerdo…

ELLA: Dame, yo miro… (Le arrebató el celular a Él. Estuvo un rato hurgueteando y después se lo devolvió, ya más tranquila.)

EL: Y… ¿estás conforme?

ELLA: Se mandan mensajes entre ustedes mientras están reunidos, que pelotudez.

EL: Estábamos organizando una joda para el gordo. ¿Cómo querés que hagamos, si el gordo estaba ahí, presente?... Qué mal pensada que sos… Y que sea la última vez que me agarras así el celular.

ELLA: Esta bien, perdón, tenés razón. (Ella se puso colorada y a mí me dio pena. Al rato se pusieron a hablar de otra cosa y yo me puse a pensar en la escena que acababa de presenciar.)

El siglo XXI promete ser muy angustiante para el celoso. Quien sabe qué nuevas tecnologías nos esperan a la vuelta de la esquina. En lo personal, creo que ya hace tiempo se cruzó el límite de la privacidad.
Solo nos resta implorar que, en el futuro, el celular no tenga una función específica que le permita a tu pareja saber si vas caminado derecho o acabás de girar tu cabeza para mirarle el culo a una mina que te paso por al lado en la peatonal. Sería el fin de las relaciones. O el comienzo de una nueva era. Vaya uno a saber.

 

4 comentarios:

MARTIN dijo...

SOMOS DE LA EPOCA DE LLAMAR AL FIJO Y SINO TENIA LA CHICA EN CUESTION, LLAMAR DEL VECINO, ESTO NUEVO, TE CAGA TODO..VOLVAMOS A LOS 90!!!

Matias Del Federico dijo...

Es verdad, Martín, y qué tensión si el que te atendía era el padre.

María Paula Sala dijo...

Bueno, será que también te estás asumiendo, al igual que Arlt, en personaje de ficción??? ajajajaj me encantan tus relatos, sólo espero que no te agarre la "angustia creadora" como a tu escritor favorito!!!! Felicitaciones por tus logros, realmente sos un tipo talentoso, y el talento genuino, tarde o temprano queda en evidencia. Abrazo

Matias Del Federico dijo...

Gracias Paula! Y esperemos que no me agarre la angustia jajá. Abrazo