Matias

Matias

COTIDIANAS


                                 LA PROFECIA DEL ANILLO

 
La indignación generalizada por lo que ocurrió el jueves en cancha de Boca es inexplicable. Ocurren cosas parecidas todos los fines de semanas en innumerables canchas de futbol a lo largo, a lo ancho y en todas las categorías y campeonatos regionales del país. Me pregunto por qué la hipocresía. Por qué se le da esta trascendencia a lo que ocurrió el jueves y no a otros hechos, incluso más trágicos, que se dan cada fin de semana. (Me paro en este punto porque siento la necesidad de aclarar que no estoy minimizando lo que pasó en cancha de Boca, si no intentando que se someta cada hecho de violencia a la misma minuciosidad de debate televisivo, callejero, y de redes sociales).

Algunos se excusan diciendo: es Boca... Es la copa libertadores... Es un papelón mundial, el mundo nos está mirando

Estas frases dan a entender que cuando pasa en la cancha de, pongámosle, deportivo Riestra, la cosa se puede esconder mejor. El mundo no nos mira. Démosle rienda suelta a nuestro salvajismo. Miremos para otro lado porque total a nadie le importa. No genera Rating...Triste.

Hay preguntas que llevan la discusión por caminos engorrosos: ¿es el futbol un reflejo de la sociedad? Uf…

¿Quién tiene la sabiduría para responder esa pregunta? Y en todo caso, ¿responder esa pregunta nos daría las herramientas para solucionar un problema?... Poco probable.

Con cuestiones como estas podemos estar dos décadas llenando espacios televisivos, o charlas de café, con argumentos destinados a la nada… ¿Será esa la idea?

En estos días se les pide a los jugadores de futbol que no utilicen frases como: Hay que ganar como sea, porque se cree que es echar más leña al fuego.

Aunque me parece una estupidez esa frase hecha, y que sería motivo de otro escrito, es increíble que se le pida una cosa así al jugador de futbol. Como si frases como esas podrían incentivar la violencia interminable y firmemente arraigada durante décadas en nuestras canchas de futbol.

Lo más ilógico es que se lo pidan “por ahora”. Es decir, en estos momentos en que los ánimos están caldeados. O sea, si este fin de semana no hay ningún disturbio, y la cosa se calma, ya podrían volver a incentivar el ganar es todo.

En todo caso, si creemos que frases como esas son parte del problema en cuestión, sería interesante debatir esa mirada y no esconderla por un rato.

Hace tiempo, mientras charlábamos en una sobremesa con amigos sobre otro episodio bochornoso que ya ni me acuerdo, dije que me encantaría  poder disfrutar de un partido en la bombonera (puse ese ejemplo porque soy hincha de Boca, pero es trasladable a cualquier cancha del país) como se disfruta viendo a la selección Argentina. 

Me saltaron a la yugular.

Enseguida escuché estas frases: La gente que ve a la selección no representa la pasión del futbol Argentino... Nadie alienta, es todo muy frío…El futbol no es un espectáculo…Los que van a la cancha cuando juega la selección van como si fueran al teatro, pagan entradas carísimas (Como si los muchachos de Boca que tiraban las botellas el jueves, o los hinchas de River que quemaban el estadio cuando su quipo descendía de categoría fueran personas que no llegan a fin de mes) 

Nadie quiere hacerse cargo que dentro del famoso “folclore” del futbol Argentino se han instalado y aceptado acciones que nada tienen que ver con el deporte. El futbol es un juego. Por supuesto que también es un negocio. Pero lo es en todas partes del mundo. En algunos países es un negocio monstruoso y a la vez, un juego sin alambrados. Donde los equipos salen juntos a la cancha. Donde los hinchas conviven en las plateas. ¡Qué locura!

Yo no sé si llegare a ver en nuestras canchas partidos bajo estas condiciones en donde se respete el deporte. Pero me gustaría que pase.

La pregunta que me surge es si es algo que realmente quiere la mayoría de los futboleros del país, o si en verdad todo se reduce a defender el folclore, escandalizarse cada vez que ocurre un incidente, pero desear secretamente que el show continúe y que la profecía del anillo de Don AFA perdure por los siglos de los siglos… Todo pasa.

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