Matias

Matias

COTIDIANAS


               VIVIENDO LA VIDA VIRTUAL DE OTRO

 
Ser o no ser, esa es la cuestión. Estamos de acuerdo. ¿Pero qué pasa cuando los demás insisten con que seas otro?
Desde que me hice un Twitter estoy en esa encrucijada.

Una mañana descubro que tenía un mensaje privado deseándome buena vida junto a Cinthia.  La persona que enviaba el mensaje no era de mi pueblo por lo tanto supuse que se había equivocado de destinatario. Le hice notar su equivoco diciéndole que la única mujer en mi vida era Flor.
Sin embargo, recibí un nuevo mensaje que decía lo siguiente: “¿No sos Matías?”

Quedé unos segundos desconcertado. Volví a mirar la foto de la persona que me enviaba los mensajes. Pero no había caso. Estaba seguro de no conocerla.
Le respondí como suelo hacerlo en casos parecidos, con una humorada: “Soy Matías, pero no creo ser el Matías que vos crees. Hay plagas de Matías en este país.”

“ Tenes el mismo apellido, De Federico” Me respondió y ahí me cayeron varias fichas.

Entendí que Cinthia era Fernández, que yo supuestamente era Matías Defederico, el jugador de futbol, y que en mi perfil había puesto una foto mía junto a mis sobrinas mellizas, algo que seguramente terminó de influir en la confusión , porque el futbolista tiene gemelos.

Me largué a reír con ganas antes de hacerle notar el error a la persona que me enviaba los mensajes. Luego de este primera confusión sucedieron episodios similares.

En algún momento pensé que era un argumento pintoresco para un cuento. Alguien que vive la vida virtual de otra persona. Me entusiasme por unas horas y hasta llegué a tomar la determinación de responder como si fuese en verdad el jugador de futbol para hacer un trabajo de campo y así tener más detalles para escribir.

Después me di cuenta que la idea no sería novedosa. En twitter, al igual que en Facebook, está lleno de perfiles falsos. Uno sigue a Ricardo Darín pero no sabe que quizás está siguiendo a un tipo que vive en Chascomus.
Deseché la idea de escribir un cuento de esa naturaleza.

Sin embargo la vida del futbolista se siguió metiendo en mis asuntos.
No voy a nombrar cada una de las situaciones que experimenté como futbolista profesional. Solo voy a nombrar el episodio de esta semana.

Me llega la notificación de que una persona me había nombrado en Twitter.
Cuando leo el mensaje decía: “Si llego a ser Matiasdelfe (Así figuro en Twitter) lo agarro del cogote a Marcelo Polino”
Mi sonrisa se hizo más grande cuando noté que había personas que me conocen preguntando qué había pasado.
Después de este mensaje, cambié de canal y vi que la madre de mis supuestos gemelos se retiraba de la pista de baile de Marcelo Tinelli.

No sé cuál fue el problema entre Polino y Cinthia. Nunca me interesaron esas peleas televisivas. Aunque de un tiempo a esta parte, y después de tantos mensajes en donde se me pide que le responda a alguna chiruza que me defenestró, que no deje hablar mal de los ravioles de mi mamá, que agarre del cogote a Polino o que corra más en la cancha y no sea pecho frío, me estoy encariñando con mi casi tocayo.

Ya entendí la lógica de los mensajes. Cuando aparece en televisión mi “ex pareja” y se arma algún bolonqui, me tengo que preparar para recibir bofetadas y apoyos virtuales.

Mi nombre es Matías Del Federico, el de mi casi tocayo es Matías defederico. Nos separa tan solo un espacio y una L en el apellido. Sé que es un diferencia chiquita. Sé que vivimos apurados, haciendo muchas cosas a la vez. Comemos mientras revisamos el celular, pispiando el televisor y retando al nene. Pero no cuesta nada prestar un poco de atención. Tomarse un segundo para saber si estás hablando con la persona indicada.

¿Quiénes me siguen en twitter no estarán siguiendo al jugador?

A veces tengo la pesadilla de que Flor, a quien hago participe de estas confusiones virtuales, termine yendo a la cancha a ver mi otro yo jugar al futbol.
Son los riegos de esta vida globalizada.

                                               Matías Del Federico. Delantero y escritor.

 

 

 

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