Matias

Matias

COTIDIANAS

                                                 LA MENTIRA QUE ENLOQUECE


Mentir bien es un arte. La mentira bien desarrollada, pensada, cuidada y con algo de inspiración puede transformarse en una obra de arte. La vida cotidiana está llena de mentiras ingeniosas. Les he mentido tan bien a mis padres tantas veces que ni se han dado cuenta. Seguramente me han mentido mujeres, amigos y mis padres sin que me diera cuenta.

Todos a lo largo de la vida establecemos la mentira como algo necesario. Algo a lo que recurrir en algunas ocasiones. Por eso las mentiras en boca de un niño nos causan ternura. Les vemos los hilos, a veces nos enojamos e intentamos darle sermones sobre la vida de verdad que le queremos vender pero que los pibes captan inmediatamente como una hipocresía. Sí, los niños sin saber qué significa aun la palabra hipocresía saben distinguirla.

No se le puede pedir a un niño que mienta bien. Su cerebro todavía no es capaz de desarrollar la imaginación con contenido necesario para darle credibilidad. La mentira que funciona es la que contiene cierta dosis de realidad. Y los chicos tienen la realidad distorsionada. Aun así, la mentira de un niño nos provoca la carcajada.

La cosa se pone más agria cuando la mentira la dice una persona que ya pinta sus primeras canas pero utiliza argumentos parecidos a tu sobrino que todavía juega con autitos de cars.

De hecho, escuchando argumentos de algunos políticos uno tiene la sensación de que te está hablando tu sobrinito. Por supuesto que no es gracioso. La misma mentira que te causa ternura en un niño de cinco años dicha por una persona con cuarenta y cinco años más, te fastidia la tarde.

Tal vez sea una buena opción tener un comité de pibes mentirosos para que te expliquen que endeudarse es bonito. Que pedir documentos por portación de cara es parte del nuevo argumento de la era del hielo 6…
No es la solución al problema pero al menos la mentira sería más acorde con la persona que la dice.

Me ofende que me mientan tan mal. Me descubro a veces haciendo fuerzas para que el mentiroso logre encarrilar su discurso berreta y no repercuta tanto en mi estado de ánimo.

Yo siempre me las agarraba con la mentira de Papá Noel. Pero después me di cuenta de que es una mentira maravillosa. Más allá del marketing, es una mentira que trae regalos. Que genera una ilusión que a veces se concreta cuando se hacen las doce de la noche y los padres tienen con qué sostener esa mentira.

La mentira que enloquece es la que promete un Papá Noel bondadoso pero que después de las doce de la noche no trae los regalos, se lleva los que tenías y te pide que seas paciente. Que el próximo año va a ser distinto.  Sin explicarte si quiera, si será distinto para bien y para vos o lo diferente será que tendrá trineos nuevos con los que llegar a tu casa con las manos vacías.

 

No hay comentarios.: